La Yihad (fundamentalismo islámico)

Organización | Fecha: 630 NE | Revisado: 11/12/2015

El islam por sí mismo ya es algo difícil de comprender para el denominado mundo occidental, donde la política gestiona los estados al margen de la confesión religiosa de las personas, o entienden la Historia como una línea temporal y la separa claramente de los relatos religiosos. La idea de que se pretenda crear un Estado regido por un califa y que base su orden en el estricto cumplimiento de una doctrina, plasmada en textos sagrados del siglo VII, es realmente difícil de entender.

Dentro de la Sharía, el conjunto de normas del islam, se encuentra la Yihad, es decir, el esfuerzo en el camino hacia Dios. Normalmente se entiende como la lucha interna contra las "debilidades" que el musulman (practicante) debe librar en todo momento. El musulman que practica la Yihad es conocido como Muyahidín.

Debido a que desde los inicios del mismo islam la Yihad también se entiende como la defensa y propagación de la fe, se diferencia entre Yihad mayor (lucha interna), y menor (o externa). Para defender y propagar la fe, la Yihad menor se puede llevar a cabo con el ejemplo, con la predicación y en última instancia por medio de las armas. De hecho, según se puede leer en diversas suras (versos) del Corán, su libro sagrado, se llama literalmente al combate varias veces para propagar la fe por las armas.

Las ramas más fundamentalistas del islam hacen una interpretación totalmente literal (y por lo tanto extrema) del Corán y utilizan esta Yihad para ejercer una Guerra Santa mediante una ofensiva militar y terrorista conocida como yihadismo moderno. Luchan contra los llamados falsos musulmanes (takfir), que no cumplen la ley islámica de manera estricta, además de contra cualquier persona no musulmana o infiel, aunque perdonando la vida a los judíos y cristianos que se sometan por ser también descendientes del profeta Abraham. Tratan además de destruir lo que en Occidente llamamos Patrimonio Histórico de la Humanidad que, según ellos, está repleto de idolatría.

Resulta especialmente impactante para el mundo occidental la metodología de propaganda que utilizan, grabando atroces ejecuciones de infieles y emitiéndolas en televisión o compartiéndolas en redes sociales de Internet, acompañados siempre de amenazas al enemigo y animando a más musulmanes a unirse a su causa, con una efectividad preocupante.

Bandera yihadista: "No hay más dios que Alá y Mahoma es su mensajero"
Bandera yihadista: "No hay más dios que Alá y Mahoma es su mensajero"

Teniendo en cuenta que el Corán recoge la palabra de Alá, pronunciada a través de Mahoma, el primer yihadista de la historia del islam habría sido el mismo Mahoma, al atacar la Meca en el año 630, sometiendo a sus habitantes, imponiéndoles su doctrina y destruyendo todos los antiguos ídolos de la Kaaba (idolatría).

Hasta su muerte en el año 632 continuó sometiendo a otras tribus a la fuerza: si un pueblo o tribu no se convertía y sometía, normalmente se decapitaba a los hombres y se esclavizaba a mujeres y niños, llegando a tener bajo su dominio toda la Península Arábica y parte de Siria y Palestina. Pero al morir, Mahoma dejó al recién creado mundo islámico con dos problemas importantes:

  • No designar intérpretes de su doctrina (como por ejempo los sacerdotes cristianos o rabinos judíos), por lo que la doctrina ha permanecido inalterada (y por tanto anticuada) desde el siglo VII.
  • Tampoco designó a un sucesor o califa (como por ejemplo el papa cristiano, sumo sacerdote), lo que deribó en luchas por el poder desde el mismo momento de su muerte.

Tras morir Mahoma, le sucedió como califa Abu Bakr, el padre de Aisha (la preferida de sus muchas esposas). Murió a los dos años (se sospecha que fue envenenado) sucediéndole en el 634 otro suegro de Mahoma, Umar, que fue califa hasta el 644, cuando fue asesinado por su propio esclavo. Mientras, Ali, primo de Mahoma y marido de Fátima, la hija favorita de Mahoma, había quedado apartado de sus preteniones de ser califa. Fracasó también en el 644, cuando se proclamó califa Uzmán, otro familiar de la familia de los Omeya y buen amigo de Mahoma. Ya en el 656, Uzmán fue también asesinado, logrando Alí ser califa.

En el 661, Muawiya, también de los Omeya y el por entonces gobernador de Siria, se autoproclamó califa en contra de Alí, provocando una guerra civil de la que saldría vencedor. Es en esta época cuando el mundo musulman se fragmenta para siempre en tres grupos:

  • Jariyíes: corriente nacida en el 657 que desde entondes defiende que el califa debe ser elegido por la comunidad musulmana, sea quien sea. Fue un Jariyí quien asesinara a Alí ya en el 661.
  • Chiíes: partidarios de Alí, familiar directo de Mahoma.
  • Suníes: partidarios de Muawiya y defensores de la Suna, la colección de dichos y hechos (hadices) atribuidos a Mahoma y transmitidos en forma oral, como textos sagrado complementario al Corán. Este nombre es posterior al siglo VII.

El islam de la rama suní siguió expandiéndose como imperio de manera rápida principalmente por los pactos que realizaban con los gobernantes de otras tierras, ofreciéndoles seguir gobernando pero sometidos al califa, declarando el islam como la religión verdadera y sus textos sagrados como única fuente de la ley. Llegaron a su máxima expansión en el año 715, momento en el que además destacan numerosos musulmanes eruditos en ciencias como las matemáticas o la medicina.

Islam: máxima expansión (año 715)
Islam: máxima expansión (año 715)

Entre los siglos VIII y IX se crearon las primeras escuelas de interpretación del islam, a falta de un clero que interpretase y actualizase la doctrina, encargadas de solucionar los problemas políticos o religiosos basándose en el Corán o la Suna, cada escuela a su manera. Es decir, las escuelas, atendiendo como única fuente de saber a los textos sagrados y cerrados a cualquier otro pensamiento político o filosófico (para no alejarse del camino marcado por Alá) se diferencian en cómo actuar según qué texto es más importante que otro.

Este fundamentalismo hizo imposible la evolución como civilización, lo que provocó que el imperio se fragmentase en varios califatos debilitados, y que no pudieron contener las invasiones y reconquistas que sufrieron durante siglos, en los que perderán su territorio como imperio, con la comunidad musulmana muy fragmentada, según cómo se interpreten los textos o a quiénes consideren como herederos del califato. Sin embargo, la fe islámica sobrevivirá hasta nuestros días de manera inalterada, siendo la segunda religión global por detrás del cristianismo y basando su modo de vida en los textos del siglo VII.

Esto vuelve a contrastar con las otras dos religiones abrahámicas, ya que tanto cristianos como judíos interpretan sus textos sagrados adaptándolos a los tiempos, es decir, evolucionando, sin interpretar literalmente los mandatos, por ejemplo, de libros como el Levítico o el Deuteronomio, ambos dentro de la Biblia o el Tanaj, donde las condenas a muerte por lapidación o cremación se suceden, entre otras barbaridades de aquellos tiempos.

El último gran califato musulmán ubicado en el imperio Otomano (Turquía) desapareció en 1924, lo que supuso un desastre absoluto para la comunidad suní, quedando el mundo islámico en general dividido en protectorados que con el tiempo acabaron siendo naciones independientes, algunas de las cuales prosperaron mucho gracias al petróleo. Resurgió entonces el salafismo, un movimiento que promueve un retorno a las costumbres del islam original del siglo VII.

Es en 1928 cuando el yihadismo volvió a cobrar fuerza de la mano del egipcio Hassan al-Banna cuando creó en Egipto la organización Hermanos Musulmanes, quienes desde el principio no escatimaron en el uso de la violencia para conseguir su fin: ordenar tanto al individuo, familia, comunidad y Estado según el Corán y la Suna, conviertiendo a los países en califatos. Para esta organización ya no es de momento necesario el mandato de un califa, si no que es el mismo individuo quien puede determinar quien es un infiel (ya sea musulmán o no): el resto de egipcios, el gobierno o los otros países, sean atacantes o no, que no sigan con rigurosidad la doctrina del Corán y la Suna. Actualmente los Hermanos Musulmanes son considerados como un grupo terrorista a pesar que ellos dicen tener hoy un carácter más social en base a una Yihad no violenta.

Ese nuevo concepto del islam es la verdadera semilla del denominado yihadismo moderno, alimentado además por las desafortunadas actuaciones occidentales militares en países musulmanes como Afganistán, Irak, Libia o Siria, en los que por diversos motivos, justificados o no, se ha destruido la estructura estatal, convirtiéndolos en terreno perfecto para que el yihadismo crezca rápidamente.

El primer país musulmán que hay que mencionar es Afganistán, donde hubo una invasión por parte de la Unión Soviética desde 1978 hasta 1992. Es este contexto hubo un llamamiento del mundo islámico para que los muyahidines (quienes practican la Yihad) acudieran a luchar junto al movimiento Talibán, otro grupo fundamentalista. Fue aquí donde surgió Al-Qaeda en 1988 liderada por Bin Laden (algunos investigadores apuntan a que los Hermanos Musulmanes estuvieron detrás).

Los talibanes por su parte consiguieron gobernar Afgasnistán desde 1998 hasta 2001, aunque en un periodo de constante guerra. Mientras, Al-Qaeda deribó en un nuevo grupo terrorista cuya idea es la de la lucha paramilitar yihadista a escala global mediante actos terroristas lozalizados. Cuando cometieron los famosos atentados del 11S, provocaron un ataque directo de USA en Afganistán que acabó con el régimen Talibán.

En 2003 se realiza una nueva intervención militar, esta vez en Irak, por parte de USA, apoyados por Reino Unido, España y otros países, con la intención de destruir unas "armas de destrucción masiva" en manos del dictador Saddam Husein (musulmán suní), que por otra parte nunca fueron encontradas, por lo que los motivos reales de esta intervención siguen siendo motivo de debate.

Mientras tanto, USA utilizaba su carcel en Guantánamo (Cuba), y otras en Irak y Afganistán, para interrogar con métodos de tortura a cientos de detenidos acusados de pertenecer a organizaciones terroristas. A pesar de las filtraciones de videos y fotos que impactaban a Occidente, siguieron funcionando durante años.

También en 2003 surgió el autodenominado Estado Islámico, un grupo fundamentalista suní que, a diferencia de Al-Qaeda (pero estrechamente relacionados), aspira a reconstruir un califato con un orden político universal que reuna a todos los musulmanes del planeta, sobre la base de la violencia y la imposición. Su fundador fue al-Zarqaui, un jordano que había acudido también a luchar en la guerra de Afganistán.

En 2004 se producen en España los atentados del 11M, así como en 2005 los atentados del metro de Londres (Reino Unido), ambos reclamados por Al-Qaeda en respuesta a las intervenciones militares de los dos países en Afganistán e Irak.

En Irak se trató de instaurar desde 2003 un sistema de gobierno democrático a la vez que USA y el resto de países acudieron a tratar de reconstruir el país y crear unas fuerzas armadas y policiales locales, pero únicamente consiguieron provocar una guerra civil entre musulmanes suníes y chiíes mientras Al-Qaeda seguía cometiendo atentados terroristas, por lo que se acabaron retirando en 2011, abandonando al pueblo a su suerte.

En este 2011, se inció en Libia otra guerra civil entre el rey Gadafi (musulmán suní) y sus opositores, quienes, apoyados por USA (dentro de la OTAN), terminaron por destruir el país, que aun sigue inmerso en la guerra.

Actualmente, y sin que hayan desaparecido otras organizaciones como Al-Qaeda, es el Estado Islámico el que ha conseguido establecerse en Irak primero y en Siria después, aprovechando una guerra civil iniciada en 2011 entre el ejército sirio del presidente Bashar al-Asad (musulmán chiíta) y otros grupos opositores.

Todos estos hechos, muy resumidos, explican por qué el Estado Islámico ha llegado a autoproclamarse califato en 2014, anunciando la intención de expandirse al resto de mundo árabe (incluyendo a países que como España estuvieran en poder de algún califato a lo largo de la Historia), amenazando a quienes consideran sus enemigos (cualquier infiel o takfir) y cometiendo atentados terroristas en los países que consideran han atacado a la comunidad musulmana. El grado de extremismo es tal que la gran mayoría de víctimas son de hecho musulmanes.



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