El niño fantasma en la Catedral de Jaén

Publicado: 11/12/2014

Existen diversos relatos más próximos a la leyenda urbana sobre la desaparición o muerte de un niño en la catedral de Jaén, que suele preceder a las apariciones de un espectro, aunque según la fuente, las fechas y circunstancias varían.

De todos los relatos sobre la catedral en los que los niños son protagonistas, el más antiguo habla de una desaparición:

A principios del siglo XX, un monaguillo se metió en los sótanos de la catedral y desapareció. Desde entonces, estos sótanos permanecen cerrados. Según parece, hay constancia de túneles subterráneos muy antiguos y deteriorados que no han sido excavados e investigados.

De este hecho no hay constancias fiables. Una segunda versión, más detallada, explica:

Se cuenta que alrededor de 1950, durante la celebración de la Semana Santa, en concreto un Viernes Santo, un niño de unso 10 o 12 años que estaba subido a uno de los pilares de la catedral, esperando ver salir la figura de Nuestro Padre Jesús, resbaló y se mató como consecuencia del golpe. En la zona se conoce aquel día como el "Viernes negro".

Desde entonces, hacia la hora del cierre del templo al anochecer, cuando queda poca gente, se puede oír el llanto de un niño, por la zona del coro, acompañado de una ráfaga de viento gélido. En ese momento se ve la silueta de un niño, con unos pantalones cortos con tirantes y una camisa blanca, correteando por las grandes naves del templo, en dirección hacia la sacristía. En ocasiones, el mismo sacristán ha entrado en esa estancia tras el niño, pero siempre la ha encontrado vacía.

También cuando la imagen de la Virgen de las Angustias está en su trono para su desfile procesional, varios testigos ha visto como un niño levanta los faldones del paso y se mete debajo de este. Cuando se asoman para regañar al niño, ha desaparecido.

Existe otra leyenda, más tenebrosa:

A mediados del siglo XX un niño pobre y huérfano de 5 o 6 años vivía en la Catedral. Una noche se durmió delante de un cuadro de una mecedora con una mujer y un bebé. Cuando cerraron, el niño oyó unos llantos y un ruido de mecedora. Lo ignoró, pero los ruidos se´fueron haciendo progresivamente cercanos, hasta que parecían estar detrás de sus oídos. Se giró y vio que el bebé no estaba en el cuadro. Cuando volvió a girarse, el bebé estaba delante suya. Se levantó aterrado y corrió hacia la puerta, pero la madre del cuadro también había aparecido para detenerlo, y lo mató.

Desde entonces, minutos antes de cerrar, cuentan que suele verse a un niño correteando por la catedral.

Se dice que Santiago García Aracil, antiguo obispo de la diócesis, fue uno de los testigos de las apariciones de esta presencia infantil.



Etiquetas