El vuelo 9525 de Germanwings

Publicado: 18/12/2017

El conocido como vuelo 9525 de la compañía aérea Germanwings fue un vuelo comercial con un avión Airbus A320-211 estrellado de forma intencionada por el copiloto Andreas Lubitz el 24 de marzo de 2015, muriendo todos sus ocupantes: 144 pasajeros (2 bebés), los 2 pilotos y otros 4 miembros de la tripulación.

Airbus A320-211
Airbus A320-211

Se trataba de un un vuelo internacional regular de pasajeros que partió del aeropuerto de Barcelona-El Prat a las 10:01 hacia el aeropuerto Internacional de Düsseldorf. Sin embargo, según los datos telemétricos obtenidos en las investigaciones, a las 10:31 comenzó a descender rápidamente perdiendo unos 4000 metros de altitud en cuatro minutos, hasta desaparecer de los radares a las 10:39, cuando se encontraba a una altitud de 2000 metros, sobre el departamento de Alpes de Alta Provenza, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul.

Finalmente se estrelló en el macizo de Estrop, en los Alpes franceses de Provenza, cerca de la localidad de Barcelonnette.

El vuelo 9525 de Germanwings: restos del avión
El vuelo 9525 de Germanwings: restos del avión

El vuelo 9525 de Germanwings: equipos de rescate
El vuelo 9525 de Germanwings: equipos de rescate

Las primeras hipótesis hablaban de un posible atentado o de un problema con el avión, incluso se dijo que los pilotos habían emitido una señal de emergencia a las 10:47, cuando el avión se encontraba a una altitud de 1500 pies, aunqe poco después se supo que esa señal fue enviada por los controladores aéreos.

Poco después se hicieron públicas las grabaciones rescatadas de la cabina, donde se escucha cómo Lubitz activa el cierre de la puerta de la cabina de mando cuando el capitán decidie ausentarse momentáneamente para ir al servicio. En ese momento toma el control del avión para iniciar el descenso de forma intencionada mientras el capitán grita desde fuera de la cabina, exigiendo que le abriera la puerta. Incluso se esucha cómo intenta derribarla con un hacha para recuperar el mando de la nave, sin éxito. Mientras se puede oir la respiración normal y calmada del copiloto hasta el momento del impacto.

Este incidente es considerado como un asesinato en masa llevado a cabo por el copiloto alemán, a quien los investigadores atribuyen una planificación del siniestro de manera fría y calculadora, por una persona con rasgos psicopáticos. Lubitz había obtenido su licencia en 2010, pasando todo el entrenamiento de vuelo y la evaluación psicológica, y a pesar de tener al parecer antecedentes por tendencia suicida y haber estado años bajo tratamiento psicoterapéutico, según supo después la fiscalía de Düsseldorf.

De hecho en aquel mismo año la Administración Federal de Aviación le denegó la licencia por cuestiones relacionadas con su aptitud mental. Sin embargo en 2013 consiguió comenzar a trabajar como auxiliar de vuelo en Germanwings hasta septiembre de ese año, cuando la compañía le permitió trabajar como copiloto. Hasta el accidente, llegó a acumular 630 horas de vuelo. Según informó la compañía aérea, Lubitz nunca les había comunicado absolutamente nada sobre su historial mental.

La fiscalía de Düsseldorf supo además que Lubitz estaba en quiebra y en proceso de insolvencia. Al parecer también padecía de problemas en la vista como miodesopsias, ceguera nocturna, halos y fotofobia, llegando a visitar a un total de 46 especialistas incluidos varios oftalmólogos, sin que ninguno pudiera darle solución a sus problemas, lo cual pudo empeorar su estado mental. El caso es que informó de estos problemas a sus familiares más cercanos, pero ni estos ni los médicos llegaron a sospechar que Lubitz pudiera padecer algún problema psiquiátrico.

Según parece, y para terminar de perfilar la el trágico estado mental del copiloto, estaba prometido con Kathrin Goldbach, con la que mantenía una relación desde hacía 10 años, la cual contó a las autoridades y a los medios que a pesar de estar embarazada de él, de estar comprometidos y con planes para casarse, ella decidió dejarle, debido a que Lubitz "era cada vez más obsesivo y controlador" con ella. La expareja afirma que Lubitz le había dicho:

Un día voy a hacer algo que cambiará todo el sistema, y así todos van a saber mi nombre y recordarlo...

Este caso supuso desde luego una revisión firme del sistema de entrenamiento y selección del personal de vuelo en las aerolíneas. Aunque la mayor incógnita persiste a pesar del cierre de las investigaciones, y es saber cómo pudo acabar una persona así a los mandos de una aeronave, eludiendo los estrictos controles que imponen las compañías aéreas.



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